Merecida victoria en Sevilla

El Real Valladolid se adelantó con tantos de Ebert (min. 2) y Óscar (min. 12) y aguantó el acoso sevillano en la segunda mitad

El Real Valladolid cosechó una sensacional victoria por 1-2 ante el Sevilla en el partido que cerraba la jornada 14ª en la Liga BBVA. Los tres puntos sumados en el Ramón Sánchez Pizjuán aúpan al equipo blanquivioleta a la séptima posición en la tabla, con 21 puntos, nueve de ventaja sobre el descenso.

El triunfo del Pucela fue sufrido y trabajado a destajo. Su salida fue brillante: en el minuto 12 ya mandaba en el marcador por 0-2, con tantos de Ebert y Óscar. Y tuvo un mano a mano de Manucho que Diego López sacó de forma brillante para evitar el 0-3. Pero sudó sangre para ganar.

El el primer cuarto de hora vallisoletano fue para enmarcar. Con un toque del balón exquisito y una velocidad endiablada, el Puceladesarboló por completo con sus combinaciones a la zaga local, que no podía achicar el chaparrón que se le venía encima.

Hasta el minuto 22 el Sevilla no fabricó su primera ocasión de peligro, al cabecear fuera Babá -delantero centro ante la lesión de Negredo- una falta central botada por Reyes, que junto a Jesús Navas por la derecha y Perotti por la izquierda llevaron el peso del ataque sevillano.

Tan mal lo vio Míchel que en el minuto 27 ya había metido el primer cambio en su equipo. Sacó del campo al lateral derecho Cicinho y metió al delantero Rabello, reestructurando al equipo al retrasar a Maduro del medio centro a la posición de central y dejando todo el centro del campo a Medel, que al final no pudo con todo ese terreno y acabó expulsado en el minuto 63, en el momento en el que el Sevilla más achuchaba y el Real Valladolid más problemas tenía para aguantar en defensa.

En la segunda mitad, el Sevilla apretó de lo lindo y al Pucela se le puso cuesta arriba el partido. Y más con el gol de Manucho en propia puerta, al peinar en el minuto 50 un córner botado con Reyes, con tan mala suerte que el balón salió como un obús al segundo palo.

Pero cuando el Real Valladolid pedía oxígeno para evitar el empate, llegó la expulsión de Medel, que equilibró el combate. No obstante, el Sevilla todavía tuvo gasolina para unos minutos más y estuvo a punto de marcar en varias llegadas muy peligrosas. Sin ocasiones de gol claras, pero con un peligro palpable.

En el último cuarto de hora, el Real Valladolid tomó las riendas del partido. Empezó a combinar y buscó el tercer gol para sentenciar el encuentro, pero la fatiga también melló a los vallisoletanos, sobre todo a Manucho, que acabó fundido. Djukic oxigenó la parcela ancha con la entrada de Sastre por Álvaro Rubio y tuvo que hacer un tercer cambio de emergencia al lesionarse Jesús Rueda en su rodilla izquierda. Peña, que había dejado su puesto de salida a Valiente en el centro de la zaga, salió a cubrir la baja.

En los últimos minutos la tensión se mascó en el Sánchez Pizjuán porque el Sevilla no tiró nunca la toalla. Cansado y agobiado, lo intentó a la contra, pero la zaga vallisoletana tuvo el temple necesario para rematar la faena y salir por la Puerta del Príncipe antes de lidiar un toro astifino. El Real Madrid le espera el sábado.

Fuente: Página Web oficial del Real Valladolid

Fotos: Facebook del Real Valladolid